El video reproduce la entrevista realizada en 2020 por Carlos Acevedo al doctor arquitecto Willey Ludeña Urquizo sobre La arquitectura moderna como patrimonio: un debate aún no procesado en el Perú. Respondiendo a diez preguntas, el doctor Ludeña sustenta la necesidad de que la arquitectura de los siglos XIX y XX debería ser también considerada como patrimonio histórico. Siguiendo los preceptos de la Carta de Venecia, el entrevistado afirma que las obras de arquitectura moderna, por su significación cultural, la identificación con un suceso histórico, o hasta el peligro inminente de su desaparición, deberían ser valoradas, conservadas, puestas en valor y reconocidas como patrimonio monumental, independientemente de que posean valores artísticos o no estén asociadas a las élites. Hace referencia a la importancia que tuvieron en su momento las modernas obras decimonónicas y que aún hoy siguen en funcionamiento, así como aquellas asociadas a la sociedad productiva del siglo XX como son las fábricas, barrios obreros, barrios fiscales, casas de obreros en diferentes partes del Perú, campamentos petroleros, campamentos mineros, ingenios, haciendas azucareras, hidroeléctricas y otras. Estas edificaciones del siglo XX deberían estar reconocidas como patrimonio histórico inmueble por el Ministerio de Cultura para su conservación y puesta en valor.


La conferencia expuesta por el arquitecto Ramón Gutiérrez, titulada Maestros canteros en la definición del barroco arequipeño, inicia con una extensa e importante reflexión en torno al barroco americano en el congreso de 1980, su definición, indefinición y calificativos que lo situaban como subalterno del europeo. Analiza el fondo del problema y sustenta las razones por las cuales debe ser definido desde América, a partir de sus experiencias, realidades históricas, la relación de los seres humanos con las formas, las sensaciones creadas a partir de sus imaginarios, con un protagonismo de las vivencias populares. Expone el desarrollo de la arquitectura barroca en Arequipa en sus propios tiempos, historias y ciclos sísmicos. Frente a los movimientos telúricos, la respuesta fue el empleo de la piedra sillar, que el expositor presenta en las estructuras arquitectónicas y ornamentaciones. Examina cómo estas últimas se transformaron por la luz, color, texturas, música, antorchas, uso del incienso y olores, que generaron una percepción barroca que iba más allá de la arquitectura y permeaba los sentidos. Presenta los canteros indígenas, criollos y mestizos de los siglos XVII y XVIII y concluye que el barroco arequipeño debe ser analizado dentro de su propio contexto histórico y área de influencia.


 

El vídeo presenta la ponencia titulada LA ARQUITECTURA RELIGIOSA BARROCA DE FINALES DEL SIGLO XVIII EN EL PERÚ Y LA INCORPORACIÓN DE LA ESTÉTICA NEOCLASICISTA EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DECIMONÓNICAS expuesta por la doctora Sandra Negro en el II Congreso Internacional Patrimonio Religioso de Iberoamérica. Expresiones Tangibles e Intangibles. Este se llevó a cabo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia del 7 al 9 de julio de 2021. En ella analiza cómo a partir de las reformas borbónicas en América virreinal, la Iglesia fue perdiendo paulatinamente su poder social y económico, que generó en el Perú una notable disminución en el impulso creativo en la edificación de templos y aún de sus reparaciones. No obstante, en la segunda mitad del siglo XVIII, Lima, Cusco, Arequipa y otros núcleos arquitectónicos tardíos, asimilaron parcialmente y con renuencia las expresiones neoclásicas, disociadas de las tradiciones locales, generando diseños de notable creatividad y simbolismo, dentro de una renuencia a abandonar definitivamente el barroco, aun dentro de la marcada ideología libertaria que permeó el territorio y sus habitantes.