BITÁCORA

Romero Rodríguez, J. y Herrera Ynderique, K. (2021). Huata: aproximaciones cronológicas y arquitectónicas de un asentamiento ubicado en el Alto Marañón (Huánuco). Arqueología y Sociedad, 35, 2021 (123-157).

La región del Alto Marañón cuenta con un extenso número de sitios arqueológicos con una arquitectura excepcional, que se manifiesta en estructuras de tres hasta los cinco o seis niveles superpuestos. Hasta el presente no han sido objeto de estudios arqueológicos, a excepción de asentamientos puntuales como Garu, Susupillo, Piruro y algunos otros más, de allí el valor significativo de la presente investigación. Esta parte del análisis de las estructuras expuestas en comparación con otros sitios de similar cronología en la región, así como el testimonio documental de la visita de Miguel de La Serna y Juan de Espinosa del año 1549. Los resultados documentan que el patrón de establecimiento permitía a sus habitantes el acceso a los pastizales de las partes altas y áreas de cultivo en las terrazas dispuestas en las laderas de los cerros. El detenido estudio de su arquitectura ha posibilitado a las investigadoras proponer el desarrollo cronológico ininterrumpido del sitio desde alrededor de los 1000 hasta los 1572 años d.C. El estudio considera la división del asentamiento en tres sectores, cada uno de los cuales caracterizan tanto en el uso del espacio, como en el diseño de la arquitectura y el empleo de materiales constructivos locales. Precisan los rasgos que definen la arquitectura doméstica, señalando que algunas viviendas posiblemente cumplieron también una función funeraria. Distinguen la arquitectura funeraria dispuesta en construcciones de hasta cinco niveles que asocian con la inhumación de personas de prestigio, con otras de un solo nivel, con frecuencia agrupadas por sectores, que servirían para el enterramiento de los pobladores comunes. Se trata de un sitio con una compleja arquitectura, reflejo de una sociedad organizada y estratificada. Documentan galerías que quizás fueron depósitos, tres estructuras rectangulares asociadas a espacios abiertos, una muralla que divide en dos el asentamiento en espacios sociales diferenciados, así como los restos de una capilla colonial de planta rectangular y muros con hastiales. Un meritorio trabajo que impulsa a continuar estudiando los sitios arqueológicos olvidados del Alto Marañón. (Sandra Negro). LEER EL TEXTO

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