
El patrimonio cultural inmaterial constituye hoy uno de los grandes desafíos y, al mismo tiempo, una de las principales oportunidades para repensar el papel de los museos en la sociedad contemporánea. El artículo de Estrada Bonell y del Mármol Cartañá (2021), ofrece una reflexión profunda sobre cómo las prácticas, saberes, expresiones y tradiciones transmitidas de generación en generación han adquirido una nueva relevancia en el ámbito patrimonial y museístico. A partir de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO del año 2003, el concepto de “patrimonio vivo” transformó la manera de comprender el patrimonio, desplazando la atención desde los objetos hacia las personas, las comunidades y los procesos culturales que mantienen viva la memoria colectiva. En este contexto, los museos ya no son entendidos únicamente como espacios de conservación, sino también como lugares de participación, transmisión cultural y diálogo con las comunidades portadoras del patrimonio. El artículo presenta además ejemplos concretos de cómo el patrimonio inmaterial puede incorporarse en los museos desde la museografía y las estrategias expositivas. Los autores destacan el uso de recursos audiovisuales, testimonios orales, talleres participativos, archivos sonoros y tecnologías digitales que permiten representar conocimientos, rituales, músicas, técnicas artesanales y memorias colectivas más allá de los objetos materiales. De esta manera, las exposiciones buscan contextualizar las colecciones y acercar al público a las experiencias vivas de las comunidades. La lectura resulta especialmente relevante para investigadores, gestores culturales y profesionales de museos interesados en construir espacios más inclusivos, participativos y socialmente comprometidos con la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. (Kelly Carpio). LEER EL TEXTO.
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