
La llegada de los europeos al territorio del Perú político actual, a principios de la segunda mitad del siglo XVI, significó el encuentro de mundos tan disímiles entre sí, que el conflicto cultural e ideológico fue inevitable. La finalidad inicial de los nuevos arribados no fue otra que la conquista de desconocidos territorios para la entonces poderosa corona española. La significativa extensión geográfica, aunada a las riquezas existentes, impulsó el afianzamiento y reafirmación del poder real. Entre las disposiciones dictadas en la Leyes Nuevas el 20 de noviembre de 1542, se estipuló que “[…] en las provincias e reinos del Perú rresida un visorrey […]” LEER EL TEXTO
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